Cómo controlar el volante de bádminton

Cómo controlar el volante de bádminton

A pesar de ser algo realmente sencillo. El control del volante de bádminton requiere cierta preparación, pues su vuelo difiere del de una pelota y además tienes que tomar en cuenta la coordinación con la raqueta. Aquí te mostramos los primeros pasos que debes seguir para volverte un experto.

Controla un globo

Lo primero que puedes hacer es usar un globo, dándole golpecitos hacia arriba con tu mano dominante y dirigiendo al mismo hacia un punto de la pista concreto.

Luego, puedes usar una pareja para que juntos puedan llevar el globo golpeándolo de un punto A, a un punto B, como se muestra en el vídeo.

Golpeo al globo con la raqueta

Comienza con la empuñadura de revés. Es más sencilla de controlar, porque acerca la raqueta a tu cuerpo y eso facilita la coordinación. Al igual que antes, golpea el globo hacia arriba sin que caiga.

Ahora cambia al golpeo de derecha, que te resultará un poco más complicado, pues al alejarse la raqueta del cuerpo, se pone más a prueba tu coordinación oculo manual.

Ahora prueba a hacer el mismo ejercicio cambiando la empuñadura cada pocos golpes, hasta que seas capaz de hacer un golpe de cada lado.

Golpeo al volante con la raqueta hacia arriba

Básicamente, esta etapa consiste en hacer los mismos ejercicios antes mencionados, pero ahora con un volante de verdad. Primero golpeándolo y guiándolo con la empuñadura de revés, luego con la de derecha y por último alternando los golpeos cada pocos golpes, hasta que seas capaz de hacerlo cada golpe y guiar el volante hacia dónde tú quieras.

Cambios de agarre con volante

Con una pareja, pídele que te lance el volante una vez a cada lado del cuerpo, para que puedas hacer un golpeo con cada empuñadura cada vez. Dirige el volante hacia tu compañero para que comiences a aprender a dirigirlo. Y pídele que cada vez que lo reciba, lo agarre para que te de tiempo a concentrarte en la siguiente empuñadura de raqueta que te toca hacer.

A todos estos ejercicios, les puede meter tantas progresiones como consideres necesarias y que se te ocurran que pueden mejorar tu nivel de control. Por ejemplo, en el último ejercicio, puedes poner unos aros en el suelo, donde debes dirigir el volante después de que tu compañero te lo lance.